Emociones

¿Qué hacer con los chicos y chicas desobedientes?

Imponer unas normas y mostrarse firmes son las claves para que nos obedezcan

Edad recomendada De 0 a 7 años

La obediencia debe marcarse desde el nacimiento ya que los niños y niñas rebeldes son más propensos a desarrollar problemas en el colegio y sociales, lo que les acarreará dificultades en el futuro.

Nunca es tarde para lograr que nuestros hijos nos obedezcan

Los niños no nacen siendo desobedientes ni deciden serlo para 'molestar' a sus padres.

Detrás de la desobediencia infantil, normal en niños de 2 a 5 años, existen una serie de causas habituales comunes a casi todos los pequeños:

 

 

  • Una educación negligente o condescendiente.
  • El desarrollo de su personalidad e independencia.
  • Celos ante la llegada de un nuevo hermanito o hermanita u otros cambios en casa.
  • Llamar la atención de sus padres.
  • Aburrimiento.

Sin embargo, esta fase debe terminar en torno a los 5 años ya que, si los niños siguen siendo muy desobedientes al crecer, será mucho más complicado lograr que nos obedezcan una vez sean adolescentes, una etapa en la que la rebeldía vuelve de nuevo y con mucha más fuerza.

Aunque siempre estamos a tiempo de reeducar a nuestros hijos y lograr que sean más obedientes, es importante seguir una serie de pautas en su educación desde pequeños para que nos sea más fácil:

  • Los padres deben imponer sus normas de manera clara y firme. No hay que dejarse llevar por la frustración ni ceder. Aunque cueste y lleve mucho tiempo conseguir que hagan caso, no hay que dejar que el desaliento nos venza. Si el chico ve que al final se sale con la suya, no parará hasta lograr lo que quiere.
  • Está muy bien llevarse bien con los hijos y tener confianza con ellos, pero el padre o la madre no es un amigo y no debe confundirse el rol de cada uno en la familia. La figura de los padres y madres no puede ser débil, hay que imponer una cierta disciplina (sin caer en el autoritarismo, por supuesto).
  • Hay que mostrar interés por la educación del niño y por todo lo relacionado con él: sus amigos, sus problemas, sus dificultades en el día a día. La rebeldía muchas veces es una respuesta al desinterés que ven en los padres, es una llamada de atención.
  • La familia debe estar unida en la educación, acordar de antemano las normas y que no haya fisuras entre la pareja.
  • Los gritos y las amenazas no son una buena manera de educar. Se consigue mucho más hablando de manera calmada y mediante premios y alabanzas que con castigos.
  • Averigua por qué tu hijo se porta así, quizá esté resentido o tenga algún problema importante. Puede ser la clave para solucionar los conflictos en casa.
  • Implica a tu hijo en las tareas del hogar y en ciertas decisiones importantes para todos. Sentirse parte de la familia y ser responsable mejora el comportamiento.
  • Sé paciente y muestra siempre amor y afecto hacia tu hijo. Con firmeza, paciencia y amor, lograrás que sea más obediente poco a poco. 

EXPERTO:

Irene García Pérez

Periodista

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.