Aprendizaje

Niños tartamudos, cuando hablar es un problema

La detección temprana de la tartamudez es vital para el futuro del niño

Edad recomendada De 0 a 7 años

Entre los 2 y los 5 años es habitual que los niños tartamudeen a veces o se atoren con una palabra. Sin embargo, hay que saber distinguir entre las difluencias normales y las que indican un posible problema de tartamudez.

Ciertas disfluencias en el habla señalan un problema que debe tratarse con un logopeda

La tartamudez es un trastorno de la fluidez del habla producido por factores genéticos, biológicos o psicológicos. No tiene nada que ver con la inteligencia, sino que es un problema de la comunicación oral.

Entre los 18 meses y los 5 años es normal que los niños sufran lo que se conoce como disfluencias, es decir, dificultad para hablar, titubear, dudar o repetir ciertas sílabas, palabras o frases, etc. Esto es normal y no se considera un problema ya que los niños hasta los 5 años no hablan con fluidez.  

Sin embargo, a partir de esta edad hasta un 20% de los niños continúa con problemas de tartamudez, y aquí ya sí que hace falta un tratamiento para evitar que la tartamudez se convierta en algo permanente, lo cual puede afectar al desarrollo social del niño, su aprendizaje, su autoestima, etc.

Para detectar el problema cuanto antes, es importante saber distinguir las disfluencias normales de las que no lo son. Por ejemplo, errores al hablar cuando el niño está nervioso o cansado o cuando quiere decir algo complicado son habituales. Como estos:

• Vacilaciones: “Pues... pues eso es mío”.

• Reformulación de las oraciones: “¿Voy a... esto... qué hago?”.

• Silencios entre las palabras: “Éste es... mi amigo Pedro”.

• Interjecciones: “Eh, eh, yo… también quiero ir”.

• Muletillas: “Es un juego,... bueno una cosa,… bueno, esto”.

Disfluencias anormales o atípicas

• Repeticiones de sonidos: “P…p…p…p…papá”.

• Repeticiones de sílabas: “Pa…pa…pa…pajarito”.

• Más de dos repeticiones de palabras cortas: “Pero… pero… pero… pero si es mío”.

• Alargar un sonido durante varios segundos: “Eeeeeeese niño”.

• Silencios tensos entre las palabras.

• Palabras partidas: “Mamá, va…mos a casa”.

• Tensión mientras se habla.

• Movimientos asociados al habla de esfuerzo y tensión: cerrar los ojos, hacer muecas, mover las manos…

¿Cómo se trata la tartamudez?

Si se sospecha que un niño es tartamudo lo primero es consultar con un logopeda para que confirme el diagnóstico. Existen muchos tipos de tratamiento y de intervenciones, tanto directas (con el niño) como indirectas (con los padres) para solucionar este problema del habla.

Además, desde casa los padres podéis ayudarle siguiendo estas pautas:

  1. Hablarle siempre de forma relajada y pausada.
  2. Hacer una pequeña pausa antes de contestarle cuando pregunte algo.
  3. Tranquilizarle por su tartamudez y no burlarse de él nunca.
  4. Hacerle ver que es un problema pasajero que se solucionará y que no tiene nada que ver con su inteligencia.

EXPERTO:

Irene García Pérez

Periodista

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.