Aprendizaje

Mozart se hace, no se nace

¿Y si tu hijo es un genio con la música y no lo sabe?

Edad recomendada De 0 a +13 años

Muchos padres dejan de lado la educación musical de sus hijos y no tienen en cuenta si el colegio al que irán tiene o no una buena oferta en este sentido. Otros tampoco apuestan por ello en actividades extraescolares, en favor de otras como los idiomas o el deporte. Sin embargo, una correcta estimulación musical en edades tempranas puede hacer que los niños desarrollen habilidades importantes para su correcto crecimiento intelectual.

La música facilita el crecimiento intelectual

Actualmente, los expertos en el campo de las inteligencias múltiples, como el profesor de la Universidad de Harvard, Howard Gardner, opinan que el talento es sólo producto de una adecuada educación de las aptitudes. En otras palabras: nadie nace sabiendo, lo que significa que un niño que no muestre a priori aptitudes para la música puede perfectamente aprenderlas y trabajarlas.

Todos los grandes genios de la historia han tenido algo en común: muchas horas -toda una vida, en algunos casos- dedicadas a practicar. De hecho, según el sociólogo canadiense Malcolm Gladwell, se necesitan 10.000 horas de práctica para llegar a ser experto en un área determinada. Si, además, esa práctica está bien dirigida por un buen profesor, que estimule y corrija adecuadamente, los resultados serán aún más extraordinarios.

Por esto es importante comenzar con el aprendizaje musical lo antes posible. El lenguaje musical, como cualquier otro, tiene una mejor acogida desde los 0 a los 6 años. Además, según un estudio de varios colegios que ya están trabajando con formación musical en edades tempranas, los alumnos que han seguido esta formación durante dos años han desarrollado mejores respuestas y un vocabulario más amplio que sus compañeros de otros colegios.

Las principales ventajas para que los niños inicien su aprendizaje musical son las siguientes:

1- Un nuevo mundo para su creatividad. Aprender música dotará al niño de un nuevo universo con el que poder expresarse a nivel creativo. Es como si aprendiera de nuevo a dibujar o a escribir. Abre un área muy amplia en la que podrá desarrollarse y también mejorará su sensibilidad artística.

2- Mejora de las habilidades motoras. Tocar un instrumento mejora las habilidades motoras, así como la memoria motora y espacial, y la independencia y la coordinación de las extremidades, sobre todo en el caso de la percusión o la batería, en la que se emplean brazos y piernas.

3- Perder el miedo. La música les enseña a perder el miedo a equivocarse y a disfrutar explorando nuevos caminos, lo que contribuye a mejorar su creatividad. Además, es una buena forma de ejercitar la memoria y trabaja la perseverancia, la disciplina y la constancia para lograr objetivos.

4- Hacer amigos. La música une a las personas y es un potente motor para reforzar la autoestima. Cualquier persona que toca un instrumento se siente realizado y puede compartir esta afición con otros niños músicos, así como asistir u ofrecer conciertos, y también abrir su mente a diferentes estilos musicales.

5- La música clásica no es aburrida, pero... La utilización de música clásica en el aprendizaje de los niños es una de las muchas alternativas. La realidad es que la música contemporánea ofrece también un amplio abanico de posibilidades para aprender a tocar un instrumento y apreciar este arte, además de conectarlo con algo moderno que le haga sentir que lo que aprende no es algo del pasado, sino algo nuevo.

6- Desarrollo cognitivo: Los estudios demuestran que tocar un instrumento mejora las capacidades cognitivas y repercute positivamente en la inteligencia del niño. Esto ocurre porque el proceso de aprendizaje es complejo y crea nuevas conexiones neuronales además de alcanzar diferentes áreas del cerebro (memoria, espacio, tiempo) tal y como hemos mencionando antes.

En resumen, el aprendizaje musical es una de las mejores alternativas si queremos que nuestro hijo mejore sus capacidades y se divierta al mismo tiempo.

 

EXPERTO:

Juan Antonio Marín

Periodista

Experto en comunicación