Aprendizaje

La lateralidad cruzada y su implicación en la educación

Hasta los 6 años aproximadamente se tiene una lateralidad bien definida.

Edad recomendada De 4 a 7 años


La lateralidad es un aspecto que puede influir de manera significativa en el proceso aprendizaje de los niños. Desde hace tiempo los departamentos de atención psicopedagógica y profesionales especializados han empezado a desarrollar tratamientos de intervención en niños con dificultades, así como programas preventivos desde el aula con resultados muy positivos.

Importante observar otra serie de conductas

A partir de los 4 años un niño empieza a tener definida la parte dominante de su cuerpo. Es en este momento cuando se puede hablar con más claridad de si un niño es diestro o zurdo, aunque no es hasta los 6 años aproximadamente cuando se tiene una lateralidad bien definida.

Un niño lateralizado tendrá una dominancia clara de una de las dos partes del cuerpo: ojo, oído, mano, pie…. Esto significa que si un niño tiene, por ejemplo, lateralidad homogénea diestra utilizará de manera más frecuente y más precisa el ojo, oído, mano y pie derechos. Curiosamente, la persona diestra tiene un mayor uso del hemisferio izquierdo del cerebro, y, por el contrario, la persona zurda utiliza más el hemisferio derecho.

La lateralidad cruzada se produce cuando la dominancia no es constante. Es decir, encontramos una dominancia para una de las partes, por ejemplo la mano, y la dominancia opuesta para el ojo. En estos casos, en lugar de predominar un hemisferio cerebral se están produciendo la dominancia alternada de ambos. Para algunas actividades se utiliza más uno y para otras actividades se utilizará el otro y esto produce un cruce cerebral.

Este cruce no tiene por qué conllevar dificultades de aprendizaje, hay personas que cuentan con una lateralidad cruzada sin tener ningún problema. No obstante, en ocasiones conlleva manifestaciones como dificultades en los procesos de lecto-escritura, de coordinación y, en algunas ocasiones, de desarrollo psicomotriz.

Esto hace conveniente observar bien al niño desde el aula y desde casa para saber cómo va desarrollando esa elección de una parte del cuerpo frente a la otra. No solo hay que fijarse en la mano con la que come o escribe porque a veces adquieren una postura por imagen o imitación. Hay que observar otra serie de conductas como puede ser de manera espontánea con qué mano coge un objeto, observar qué ojo cierra cuando guiña y qué ojo utiliza para mirar por un catalejo, en qué oído pone el teléfono, con qué pie empieza a correr... En resumen, habría que observar conductas espontáneas que realiza habitualmente para saber qué dominancia presenta.

En el caso, bastante común, de que percibamos una lateralidad cruzada, debemos estar atentos ante la posibilidad de que muestre dificultades de aprendizaje para trabajar en ellas cuando antes de la mano de un profesional especializado y llevar a cabo un programa de educación que se adapte a sus características.

 

EXPERTO:

María Campo Martínez

Pedagoga

Licenciada en Pedagogía. Diplomada en Magisterio de Educación Infantil. Asesora de Eduka&Nature.

Tips