Tecnología

La diversión de las matemáticas

Adaptarnos al ritmo del niño es una de las mejores maneras de asegurar un buen aprendizaje

Edad recomendada De 8 a 12 años

Roberto Saint Martin

Ingeniería en Mecatrónica

Si les damos la oportunidad, las matemáticas pueden ser realmente divertidas. Y enseñar con diversión y adaptándonos al ritmo del niño es una de las mejores maneras de asegurar un buen aprendizaje.

Lo que a mí me divierte puede aburrir a otros

Cuando me propusieron hacer este artículo estuve unos días dándole vueltas al modo de hacerlo, pero como siempre la providencia me adelantó y me vi en una reunión informal de educadores defendiendo con ahínco que las matemáticas eran divertidas.

Muchos de los presentes me miraban con cara de extrañeza; yo defendía de un modo entusiasta mi percepción de lo divertidas que eran las matemáticas y eché mano de mis recuerdos de infancia:

Cuando era pequeño, relaté, me enseñaron a hacer poliedros con gominolas y palillos de madera, ya lo habíamos hecho en otras ocasiones con plastilina y palos. Fue una modificación simple, cambiar la plastilina por gominolas pero, sin embargo, 25 años después aún lo sigo recordando…

No creo que nunca olvide lo divertido que era el hecho de que pudieras comerte las gominolas que sobraban del cubo que ya tenías formado para hacer un tetraedro. Muchas veces un simple detalle es más que suficiente para que algo que puede resultar arduo sea divertido, distinto e incluso apasionante. Como ejemplo, el Álgebra. Ahora mismo yo podría pedirle que pensara en un número, y mediante unas operaciones simples podría adivinárselo.

Hoy, sin ir más lejos, descubro maravillado que se ha convertido en viral un truco algebraico que consta de solo tres operaciones y que acaba por dar de resultado tu edad y tu número de zapato. Por lo tanto, vemos que las matemáticas son virales.

En la actualidad, se pueden usar infinidad de recursos para hacer que las matemáticas sean cada vez más divertidas. Nosotros siempre tratamos de hacer que el alumno aprenda divirtiéndose, porque es muy difícil que alguien olvide algo que le ha gustado.

Pero es obvio que no todo el mundo posee los mismos gustos por lo que siempre es recomendable usar diferentes métodos. Lo que a mí me divierte puede aburrir a otros. Por eso hay que incidir en conocer bien a los niños para conseguir un aprendizaje que sea de su gusto.

Motivarles y llevar las matemáticas a su terreno

Muchas veces recomiendo a padres que tratan de ayudar a su hijo con las matemáticas que acerquen nuestra disciplina a “su mundo”. Siempre me ha gustado usar métodos centrados en lo que fascina a los propios alumnos. Así, si pretendo que un alumno practique con operaciones puedo intentar que lo haga directamente y que multiplique números aleatorios, pero también puedo hacerlo con el presupuesto de su club de futbol favorito, o con la cantidad de soldados empleados en las guerras clon de Star Wars, solo por dar dos ejemplos.

Otra motivación puede estar en dar una recompensa externa a las matemáticas. Aunque hay muchos detractores de este método, puede resultar de ayuda. Porque puede que a un alumno no le motive saber que las matemáticas le pueden servir para calcular infinidad de cosas, pero si le motiva conseguir un resultado tangible de algo que realmente le gusta, ¿por qué no usarlo?

Por ejemplo, nuestro método actual incorpora dentro de la plataforma de aprendizaje un juego de “construcción” que consiste en una escuela de magia en la que se puede jugar si se resuelven una serie de problemas concretos. Pequeñas recompensas como esa hacen que el alumno quiera aprender, aunque solo sea por el fin momentáneo que alcanza. En este caso la diversión proviene de fuera de las propias matemáticas, pero si unimos esto a problemas de matemáticas centrados en el propio juego, tendremos una gran batalla ganada.

La necesidad de la adaptabilidad

Me gustaría señalar que lo que más claro tengo de todo el tiempo que llevo enseñando matemáticas es que es imposible que dos personas aprendan al mismo ritmo. Adaptar las matemáticas es esencial. Como decía Jean Piaget, estudioso del desarrollo de la inteligencia: “El propio desarrollo cognitivo es un proceso adaptativo de asimilación”. Es más, si un alumno está aprendiendo siempre al nivel al que debe, disfruta mucho más del propio proceso de aprendizaje.

En la actualidad existen algoritmos que hacen que nuestros métodos de aprendizaje sean fácilmente adaptables al alumno porque, ¿cuántas veces hemos de hacer una operación para que realmente comprendamos como se hace? ¿Mil? ¿Cuatro? ¿Doscientas veces? Pues depende…

Un profesor en mi instituto dijo que las primeras dos mil integrales eran difíciles pero la siguiente ya no. Obviamente exageraba, pero yo pensé: Si eso es así seguro que habrá una integral a partir de la cual ya no será tan difícil.

Nuestros métodos actuales usan un algoritmo que va guiando al alumno según detecta el aprendizaje y por tanto aprende a su propio ritmo. Gracias al uso de la tecnología es sencillo hacerlo; antes era necesario ir revisando con detenimiento y asiduidad el progreso, ahora basta con depurar las tecnologías y aplicarlas en la educación.

Al final de la reunión que comentaba al principio no hubo nadie que no estuviera convencido de que las Matemáticas pueden ser divertidas, pero todos llegamos a la conclusión que dependía de todos nosotros: profesores, padres, madres e incluso alumnos. Así que a ti también te pido que des una oportunidad a las matemáticas y a su alto poder de imaginación.