Emociones

Impulsa las emociones de tus hijos

Una persona con una inteligencia emocional elevada es capaz de conocer y entender los propios sentimientos y los ajenos

Edad recomendada De 0 a 12 años

emociones

Las personas que tienen una buena autoestima y adecuadas habilidades para relacionarse socialmente se adaptan de forma eficaz a los cambios, saben tomar decisiones adecuadas y resuelven eficazmente los problemas (personales, familiares, sociales o laborales) que se presentan en su vida. Cuenta con las emociones

Estimular los sentimientos garantiza una educación saludable

El término de "Inteligencia Emocional” fue creado por primera vez por Peter Salovey y John Mayer en 1990. Abarcaba ciertos rasgos emocionales necesarios para el éxito, como son: empatía, identificación y expresión emocional, autocontrol, independencia, flexibilidad cognitiva, simpatía, cordialidad, respeto, resolución de problemas y persistencia. Pero fue en 1995 cuando el término se popularizó de la mano del psicólogo estadounidense Daniel Goleman, que considera que la llamada "inteligencia emocional” puede organizarse en torno a las siguientes capacidades:

  • Conocer los sentimientos y sus repercusiones.
  • Identificar las propias emociones.
  • Gestionar las emociones, ser capaces de manejar nuestros propios sentimientos.
  • Crear las propias motivaciones para lograr nuestros objetivos.
  • Habilidades para las relaciones interpersonales.

De esta manera, podemos decir que una persona con una inteligencia emocional elevada es capaz de conocer y entender los propios sentimientos y los ajenos, y en función de éstos se adapta a ellos gestionando y controlando las emociones. Además, son personas que tienen una buena autoestima y adecuadas habilidades para relacionarse socialmente. Se adaptan de forma eficaz a los cambios, saben tomar decisiones adecuadas y resuelven eficazmente los problemas (personales, familiares, sociales o laborales) que se presentan en su vida.

Si relacionamos este concepto con la "Teoría de las inteligencias múltiples” de Howard Gardner, estaríamos hablando de la "inteligencia interpersonal e intrapersonal” que abarca: empatía, habilidades sociales, autoconciencia, autocontrol emocional y motivación.

Se trata de superar la visión tradicional de una única inteligencia basada en el área intelectual o académica, y ser capaces de ampliar a una visión multidimensional que entiende la inteligencia como capacidad de adaptación a diferentes entornos, resolución de problemas y consecución de logros personales.

¿Hacia dónde debemos orientar la educación emocional?

Una vez que hemos entendido en qué consiste la inteligencia emocional y lo importante que resulta incrementarla, debemos reunir esfuerzos para atenderla en términos educativos. Los educadores debemos desarrollar estrategias para elevar las competencias emocionales: la toma de conciencia de las emociones, el autocontrol, las relaciones sociales, autoeficacia y motivación, autoestima y empatía, entre otros.

A lo largo del siglo XX se han desarrollado medidas psicométricas que predecían el éxito académico del alumno y las causas de deficiencia en el aprendizaje. Sin embargo, no se ha tenido en cuenta la predicción del éxito vital de la persona, precisamente porque se ha desatendido este aspecto de la inteligencia emocional que nos enfoca al desarrollo de nuestra vida de un modo más productivo.

 

EXPERTO:

Lucía Boto Pérez

Psicóloga

Especialista Universitaria en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Autónoma de Madrid.