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Fomentar el pensamiento crítico para ser independientes

Desarrolla su autonomía como una actitud ante la vida

Edad recomendada De 4 a 12 años


El pensamiento crítico es el proceso intelectual que se realiza de forma consciente y autorregulada, que permite pensar con lógica y llegar a un juicio razonable analizando, evaluando, interpretando, infiriendo y explicando la realidad a través de cuestiones evidenciables y objetivas. Es decir, consiste en ser receptivo a la información, cuestionándola sin aceptarla directamente.

Hay que utilizar la inteligencia de forma racional y efectiva

Continuamente estamos pensando. Sin embargo, el cerebro no puede procesar simultáneamente toda la información que nos llega y utiliza algunos "atajos” para funcionar adecuadamente. Esto hace que en muchas ocasiones nos dediquemos simplemente a acumular información de forma automática en nuestro cerebro sin habernos parado a analizarla o que basemos nuestro pensamiento en prejuicios y otras ideas a veces distorsionadas. Por ello, a pesar de la comodidad que en ocasiones esto supone, es muy importante no dejarnos llevar, siendo imprescindible entrenar desde muy pequeños las habilidades necesarias para poder usar la inteligencia y el conocimiento de forma racional y efectiva.

Las características del pensamiento crítico, según la Mini-guía para el Pensamiento Crítico (2003), son:

  • La agudeza perceptiva: capacidad de realizar observaciones detalladas acerca de un objeto o información y emitir conclusiones.
  • Cuestionamiento permanentemente de las cosas: no ser conformista; buscar y enjuiciar el porqué de todo.
  • Construcción y reconstrucción del saber: estar pendiente de nuevos descubrimientos, relacionar los conocimientos nuevos con los antiguos.
  • Mente abierta: no tener opiniones rígidas, sino disposición a aceptar las ideas de los demás y reconocer cuándo se está equivocado.
  • Coraje intelectual: afrontar las decisiones difíciles o aceptar las críticas de los demás.
  • Autorregulación: capacidad de controlar nuestra forma de pensar y de actuar.
  • Control emotivo: mantener la calma ante ideas o pensamientos contrarios a los nuestros y no dejarnos llevar por los impulsos.
  • Valoración justa: otorgar a las opiniones y sucesos el valor que objetivamente se merecen.

¿Por qué es importante que los niños aprendan a pensar de forma crítica?

Los niños siempre están aprendiendo y el pensamiento crítico les permite evitar el aprendizaje memorístico y rutinario para realizar aprendizajes significativos. Es decir, piensan a través de lo que están aprendiendo para que el contenido se convierta en algo con sentido para ellos y no una mera acumulación de datos.

Por otro lado, pensar de forma crítica favorece la motivación y la curiosidad por aprender, ya que convierte al niño en el actor principal de su aprendizaje y no en un mero receptor de la información. Además, favorece el rendimiento académico ya que también prepara para la adquisición de competencias matemáticas, de lectoescritura y facilita la comprensión del método científico.

Asimismo, pensar de forma crítica es pensar de forma racional, teniendo en cuenta todas las posibles opciones y las consecuencias derivadas de éstas, sin dejarse llevar por las emociones, lo que es una ventaja a la hora de resolver problemas y tomar decisiones.

Saber pensar de forma crítica también nos hace menos influenciables a las manipulaciones y a las informaciones erróneas al ser capaces de cuestionar las cosas y analizar la veracidad de las mismas teniendo en cuenta evidencias objetivas.

Por último, pensar de forma crítica permite a los niños tener más conciencia social y moral, anticipar acontecimientos y actuar ante ellos con autonomía y responsabilidad, así como ser más flexibles a nivel cognitivo, no dejarse llevar por los prejuicios y tener más tolerancia ante distintos puntos de vista.

EXPERTO:

Aroa Caminero Ruiz

Psicóloga

Psicóloga Clínica de la Universidad Autónoma de Madrid con certificado de Psicólogo General Sanitario.

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