Emociones

El móvil, enemigo de la convivencia familiar

Limitar el uso de móviles y tabletas es básico para evitar conflictos

Edad recomendada De 0 a +13 años

Son muchos los expertos que recomiendan hacer un uso limitado del móvil en el seno de la familia con el objeto de no perjudicar la convivencia ni restar tiempo a la comunicación entre padres e hijos. Sigue nuestros consejos para que el móvil no interrumpa tu vida familiar.

Es fundamental establecer límites y reglas

Son muchos los estudios que alarman sobre el aumento de los conflictos desencadenados por el uso indiscriminado que, tanto jóvenes como adultos, hacen de los smartphone. La convivencia familiar sirve, entre otras cosas, para que los hijos aprendan a relacionarse, a comunicarse y a socializar, respeten la jerarquía y las reglas, establezcan límites, aprendan a trabajar en equipo, a ser solidarios y leales y sepan expresar sus sentimientos.

Por eso es muy importante que todos los miembros de la familia realicen actividades juntos, tanto dentro como fuera de casa: un paseo por el bosque, una tarde entretenida con algún juego de mesa, ir al cine, visitar a los abuelos, disfrutar de un helado en una terraza, un partido de fútbol, charlar sobre asunto interesante… Sin embargo, cada vez son más las ocasiones en que nuestros hijos no quieren hacer ningún plan en familia y pasan horas, e incluso días enteros, conectados a sus teléfonos móviles desde los que tienen acceso a redes sociales, páginas de internet, series de televisión, juegos virtuales, películas, etc… Algo que, a veces, también hacen los padres.

¿Cómo hacer un uso responsable de los teléfonos móviles y mejorar la vida familiar? Es fundamental establecer una serie de límites y reglas que deberán cumplir todos los miembros de la casa.

  • Prohibir el uso de teléfonos y tablets durante los desayunos, comidas y cenas. Estos momentos han de ser para el disfrute de toda la familia, para poner en común inquietudes o problemas, para charlar sobre cualquier tema o para educar en valores o sobre normas de convivencia. Cualquier cosa menos estar absortos ante la pantalla de nuestro móvil, tablet o televisión. Y para ello es fundamental educar en el ejemplo y no olvidar que las normas son aplicables a todos, padres incluidos.  
  • Instaurar el domingo como 'el día de la familia'. Al menos un día a la semana debemos hacer planes con nuestros hijos. Cualquiera vale, desde ir al cine a ver una película familiar o visitar a los abuelos en el campo, hasta pasar la tarde en casa haciendo manualidades. Aunque al principio los chicos sean reticentes a compartir momentos de ocio con la familia, sobre todo en la adolescencia y si están muy 'enganchados' a las tecnologías, pronto veréis un cambio en su actitud si proponéis planes divertidos o especiales. Os sorprenderá descubrir lo mucho que les gusta a los chicos estar con sus padres, aprender de ellos y disfrutar del buen ambiente familiar.
  • Limitar su uso continuado a 60 o 90 minutos como máximo. Los smartphone pueden y deben usarse pues son muchas las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías. Lo que es inconcebible es que no se pueda estar sin ellos. Para evitar crear dependencia en nuestros hijos lo mejor es limitar su tiempo de uso, en especial si los utilizan para ocio. 90 minutos es lo que dura una película, tiempo más que suficiente para estar al día de lo que pasa en las redes sociales o ver vídeos de YouTube, por ejemplo. Acostumbra a tus hijos desde pequeños a  tener el móvil o la tablet durante un tiempo limitado (que puedes ir aumentando con la edad) y su uso no se convertirá en un problema de convivencia.
  • Prohibido interrumpir una conversación o una comida para atender una llamada telefónica o un mensaje de WhatsApp. Esta norma vale para todos, por muy importante que sea esa llamada que espera papá o mamá, por ejemplo. Si nuestros hijos ven que cumplimos la norma a rajatabla y no les dejamos con la palabra en la boca cuando nos suena el móvil, será más fácil que ellos lo hagan. Y cuando está interiorizado por todos los miembros de la casa como una rutina más, es casi imposible que se generen conflictos en este sentido.
  • Desconectar el smartphone en lugares como la clase, el cine, la iglesia, en una reunión, por la noche…  Esta es otra norma en la que impera el sentido común y los modales. Pero aunque parezca obvio, no todos los adultos lo hacen, con lo que muchas veces  los hijos sólo repiten comportamientos y patrones heredados. Educar en este sentido es fundamental: los jóvenes tienen que entender que, por muy importante que sea lo que ocurra al otro lado de la pantalla, puede esperar. Si el hecho de obligar a nuestros hijos a apagar el móvil en esos lugares es motivo de conflicto, conviene preguntarse hasta qué punto dependen de la tecnología y recurrir a la ayuda de un especialista si fuese necesario.

EXPERTO:

Pepa Benavent

Periodista

Licenciada en Periodismo y Publicidad y experta en comunicación corporativa, marketing, organización de eventos y relaciones institucionales.