Aprendizaje

Consejos para que tu hijo haga sus deberes

El estudio ayuda a asumir obligaciones y normas

Edad recomendada De 8 a 12 años


El estudio ayuda a asumir obligaciones y normas

Lucía Boto Pérez

Psicóloga

El éxito de los niños en el área académica, y más adelante, en el área laboral, se encuentra directamente relacionado con la capacidad para asumir su estudio, la motivación hacia los contendidos que se imparten en la escuela y la resolución de las tareas que les mandan los profesores para casa. 

Ayudan a valorar el esfuerzo, desarrollar la constancia y perseverancia

En ocasiones los “deberes” se viven con un gran malestar por parte de los niños y generan importantes conflictos que repercuten diariamente en el clima familiar y en la relación que tenemos con nuestros hijos.

Beneficios de aprender a hacer los deberes

Son muchas las ventajas de inculcar a nuestros hijos una buena relación con los deberes escolares. El estudio diario de los niños es necesario para que puedan fijar los contenidos que van aprendiendo en el entorno escolar, pero no es el único beneficio:

  • Con los deberes, los niños van asumiendo el llamado “hábito de estudio”. Los hábitos y rutinas son imprescindibles para que un niño esté ajustado en todas las áreas, logre estabilidad y en el futuro alcance una adecuada adaptación social, laboral, familiar…
  • Ser capaz de asumir obligaciones y normas. Los deberes forman parte de las obligaciones diarias de los niños, igual que los adultos asumimos nuestras propias obligaciones ajustadas a la edad. Con las obligaciones diarias aprendemos a valorar el esfuerzo, desarrollar la constancia y perseverancia que necesitaremos para alcanzar nuestros retos futuros.
  • Cuando logramos los aprendizajes anteriores, generamos una sensación interna de seguridad y confianza en nuestras propias capacidades.
  • Además, en el proceso del estudio, nuestros hijos van alcanzando la autonomía necesaria para poder trazarse sus propios objetivos e irlos logrando progresivamente de manera autónoma e independiente.

Factores que influyen en el estudio de los niños

Son muchas las variables que pueden influir en el adecuado o inadecuado estudio de los niños:

  1. Problemas de comportamiento: Aquellos niños que muestran dificultades en asumir las obligaciones y las normas, tienen una fuerte resistencia a afrontar cualquier rutina y se vuelve más llamativa la del estudio.
  2. Dificultades en áreas cognitivas: Lógicamente la capacidad que tienen nuestros hijos en atención, memoria, inteligencia o adquisición de la lecto-escritura influye en el adecuado desarrollo de la actividad del estudio, ya sea en casa o en el colegio.
  3. Motivación intrínseca y extrínseca: La motivación en los niños se desarrolla de forma gradual. En un primer momento los niños cuentan con una motivación extrínseca, es decir, hacen las cosas para recibir reforzadores del exterior: premios, atención o gratificación por parte de los adultos, evitar castigos… Sin embargo, progresivamente se observan a sí mismos como personas capaces de alcanzar sus propios logros y obtienen satisfacción personal. Es entonces cuando empiezan a desear obtener éxito a través del estudio, empiezan a interesarse por el conocimiento y desean esforzarse para ser buenos en sus obligaciones, entre ellas el estudio.
  4. Auto-concepto y seguridad en sus propias capacidades: Existen niños inseguros que manifiestan una verdadera ansiedad ante la realización de las tareas escolares o exámenes en el colegio. Los motivos están relacionados con la idea irracional de que no pueden, que no son capaces de lograr éxitos escolares por sí mismos. Así, no son capaces de ofrecer el rendimiento que podrían sacar de contar con mayor confianza en sus propias capacidades.
  5. Condiciones externas favorables para el estudio: El lugar de estudio debe ser propicio para la concentración del niño. Se consigue encontrando un lugar tranquilo y silencioso, ordenado y con todos los materiales accesibles, con una luz apropiada (a ser posible luz natural), asiento cómodo, ventilación cada hora y media… Encontrar ese lugar y que sea siempre el mismo. Si es un niño que tiende a distraerse es fundamental eliminar todos los estímulos distractores, objetos que no vaya a utilizar, carteles, vistas a la calle… y, por supuesto, ningún dispositivo electrónico a la vista.
  6. Hábito de estudio: Es decir, ser capaces de establecer conductas estables y de forma permanente. Para que este hábito se establezca con éxito, es necesario comenzar desde las propias rutinas escolares. Permanecer atento a las explicaciones del profesor, participar en el aula, preguntar todas las cuestiones o dudas que aparezcan, ir mejorando en la toma de apuntes… Paralelamente, desde casa es importante que se establezcan los horarios de estudio. Le ayudamos a hacer una planificación y, teniendo en cuenta las actividades extraescolares, cada día de la semana se van estableciendo los momentos de estudio y descansos pertinentes.
  7. Técnicas de estudio: Las estrategias para el estudio se aprenden desde Primaria cuando comienzan los primeros textos para memorizar. A través de la práctica, primero supervisada y progresivamente más independiente, los niños aprender a realizar la primera lectura, subrayado, resumen, esquemas, autoevaluación y repasos. El buen uso de las técnicas de estudio garantiza el buen aprovechamiento del tiempo y facilita la concentración del alumno.

El papel de los padres en el estudio

Cuando hablamos con padres y profesores sobre la obligación de los padres para con el estudio de sus hijos, solemos encontrarnos ante serios debates sobre las ventajas e inconvenientes de hacer los deberes con nuestros hijos.

Es importante que cuando hablemos del estudio y evaluaciones, le traslademos al niño la responsabilidad de estos; es decir, es “su” estudio, son “sus” exámenes y los resultados obtenidos también son parte de “sus” obligaciones.

Dicho lo cual, entonces ¿cuál es la tarea de los padres? La tarea consiste en enseñar habilidades y estrategias a nuestros hijos para optimizar el tiempo y esfuerzo que dedican a diario a realizar los deberes.

Está demostrado que la actitud positiva de los padres ante los deberes, la implicación e interés, influye en la conducta de los hijos hacia el estudio. Cuando hablamos de implicación, por supuesto que no nos referimos a hacer los deberes con ellos o por ellos. Si generamos una conducta dependiente con los estudios en nuestros hijos, podremos lograr buenos resultados académicos pero los niños se vuelven inseguros y dejan de confiar en sus propias capacidades para alcanzar sus propios retos.

La actitud positiva de los padres hacia el estudio está relacionada con:

  • Que los padres reconozcan el valor de los deberes en el aprendizaje y asentamiento del conocimiento para sus hijos.
  • Asumir los deberes como parte de la responsabilidad de nuestros hijos, que deben de cumplir, igual que asumen otro tipo de responsabilidades y beneficios.
  • Incluirlo dentro de las rutinas cotidianas, igual que lo hacemos con el colegio, las comidas, la higiene personal y el juego.
  • Trasmitirle el orgullo y satisfacción cada vez que nuestro hijo es capaz de realizar pequeños esfuerzos para asumir sus propias responsabilidades. Reforzar la conducta apropiada, que queremos mantener, y valorar el cumplimiento de sus obligaciones.

Estrategias para ayudar a un niño a hacer los deberes

Según las pautas marcadas anteriormente, nuestra tarea como educadores consiste en enseñar a los niños estrategias que les vuelvan más competentes en el estudio. Para ello, vamos a utilizar la motivación, siempre animaremos a nuestro hijo a que logre lo que le pedimos. Valoraremos si está preparado para alcanzarlo y le enseñaremos la manera de hacerlo, pero seremos un mero apoyo.

  1. Para que la motivación sea la adecuada, prepararemos con él el lugar de estudio, el material necesario y le daremos importancia al cuidado y orden de los mismos.
  2. Siempre irá primero la obligación y después el ocio. Después del esfuerzo encontramos la merecida recompensa y no al revés. Así, hasta que no estén hechos los deberes no podrá ponerse a jugar, ver la televisión… 
  3. Además, le ayudaremos a planificarse la sesión de estudio, programando los descansos oportunos y qué actividades puede realizar en cada uno.
  4. Eliminaremos toda distracción, en especial tecnología y aparatos electrónicos, hasta finalizar la sesión.
  5. Reforzaremos cuando se esfuerce y animaremos cuando se frustre, haciéndole ver todo lo que podemos aprender de nuestros propios errores.
  6. Cuando necesite ayuda, le orientaremos pero no le ofreceremos la respuesta.
  7. Cuando empiece a estudiar, tiene que empezar a practicar las técnicas de estudio que le ayudaran a completar de forma autónoma su estudio en el futuro.
  8. Si al principio nos necesita cerca, podemos situarnos un poco apartados con un libro, para que seamos un buen modelo y no interprete que hacemos juntos la tarea.
  9. Al finalizar, utilizaremos unos diez minutos en revisar juntos que todo está cumplido y preparar los materiales para el día siguiente.
  10. Es importante recordar que nunca debemos de asumir la responsabilidad de los deberes, puesto que la responsabilidad es del niño

EXPERTO:

Lucía Boto Pérez

Psicóloga

Especialista Universitaria en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Autónoma de Madrid.

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