Aprendizaje

¿Cómo enseñar a los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?

Esta alteración se caracteriza por la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad

Edad recomendada De 8 a +13 años


El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad es un desorden neurobiológico que puede interferir negativamente en la evolución escolar del niño que lo padece. 

Los premios y elogios son parte fundamental del tratamiento

Conoce las pautas y consejos que te ayudarán a mejorar el comportamiento y los hábitos de estudio de tu hijo.

Con el aumento de su difusión pública, han surgido muchas definiciones sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, definido como un "trastorno del sistema ejecutivo del cerebro" que provoca problemas en el manejo de la conducta del niño, disminuyendo la capacidad de guiar su comportamiento en su preparación para eventos futuros, así como en la autorregulación del afecto y de la motivación. Todo esto puede interferir negativamente en su evolución escolar, pudiendo presentar un menor rendimiento académico debido a sus dificultades de atención y su escaso autocontrol conductual, consecuencia en las deficiencias que presenta en la reflexión y generalización de respuesta, actuando de forma menos madura que el resto de los alumnos”.

El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad es, por tanto, un trastorno neurobiológico que afecta a la función ejecutiva, a las capacidades mentales que permiten a una persona controlar su propio comportamiento, anticipar el posible futuro y, a la vez, preparar y dirigir su conducta hacia la consecución del plan o tarea. Entre otras, destacan las siguientes funciones ejecutivas:

  • Inhibición
  • Flexibilidad, cambio de planes ante imprevistos
  • Planificación
  • Organización
  • Monitorización y control: ir comprobando si se está haciendo bien la tarea

El déficit en la autorregulación de las emociones explica por qué a menudo los niños con TDAH son tan variables en su rendimiento o no atienden durante un periodo largo de tiempo. Por eso es bueno que reciban mucho refuerzo externo y sean premiados y elogiados en cada paso de la tarea para que no se desmotiven.

El déficit en la memoria de trabajo conlleva la dificultad que presentan para recurrir a experiencias pasadas para decidir cuál es la mejor actuación en el futuro. Por eso, puede ser útil trabajar con auto instrucciones que guíen sus tareas y con reforzadores visuales, además de fragmentar la tarea lo máximo posible.​

No todos los niños con este trastorno manifiestan los mismos síntomas ni tampoco el mismo grado de intensidad pero, con el tratamiento adecuado, la mejoría puede ser importantísima.

EXPERTO:

Silvia Álava Sordo

Psicóloga

Psicóloga, Conferenciante, Escritora y colaboradora en diversos medios de comunicación.

Tips