Aprendizaje

Causas del fracaso escolar

Más que nunca familia y escuela deben formar equipo

Edad recomendada De 8 a +13 años

fracaso-escolar

En general, la baja motivación, el bajo rendimiento o el fracaso escolar no están directamente relacionados con problemas en las funciones cognitivas o con dificultades específicas de aprendizaje. En la mayoría de los casos, las causas están asociadas a aspectos motivacionales y del entorno. No te pierdas este artículo.

Lo primero: descartar causas de tipo cognitivo

Estas son algunas de las causas que pueden motivar un fracaso escolar:

  • Falta de hábitos básicos de estudio y trabajo.
  • Baja autoestima, inseguridad y poca confianza en las propias capacidades.
  • Falta de referentes familiares claros en relación a la autoridad, la autonomía y la responsabilidad personal.
  • Conflictos familiares que impidan al alumno experimentar el equilibrio y bienestar emocional imprescindible para aprender, crecer y disfrutar con el estudio y la vida en general.
  • Un sistema educativo que tiende a la homogeneidad del alumnado y que, por falta de recursos u otras razones, no les atiende en su individualidad y necesidades más personales.

La naturaleza del niño y su capacidad innata para aprender

Lo natural en el ser humano es su afán de conocimiento. Los niños poseen una tendencia natural a la actividad y al aprendizaje poniendo toda su energía y afán en ese objetivo. A veces sucede que no les interesa lo que sus familias y maestros quieren que haga. Otras veces, el problema no está en la falta de motivación, sino en hacer más atractivo e interesante el estudio. Si no conectamos con su mundo, experiencia vital e intereses corremos el riesgo de apagar sus deseos innatos de aprendizaje y desarrollo personal.

¿Qué podemos hacer?

  • Darle importancia a la vida escolar. No sólo a las notas sino a todo lo que ocurre en el centro. A las relaciones con sus compañeros, profesores, las salidas escolares, campamentos y colonias, fiestas, etc. Es importante que le guste lo que hace, que se sienta feliz, acogido y seguro en la escuela. Si no se siente bien estará tenso y preocupado, no podrá aprender ni estudiar adecuadamente.
  • Ayudarle a desarrollar buenos hábitos. Que aprenda a hacerse responsable de lo que hace, que sea respetuoso con las personas. Que asuma los límites y las normas para tener una actitud favorable hacia la disciplina y el orden. Que aprenda que el esfuerzo es necesario para hacer las cosas bien. Ayudarle a planificar y organizar el tiempo. Dedicar un tiempo diario a la actividad escolar. Que cuide y mantenga ordenados sus libros y materiales.

EXPERTO:

Vladimir Reinhardt

Psicólogo

Director de la Escuela de Padres de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Cataluña.