Emociones

Caprichosos compulsivos: ¿cómo evitarlo?

Aprende a decir que NO a tus hijos y les harás el mejor regalo de su vida

Edad recomendada De 4 a +13 años

A una edad los niños quieren todo lo que ven. Y suele ser cuando son tan adorables que los padres les darían todo lo que piden. Sin embargo, para que nuestros hijos no sean adultos consumistas, siempre sucumbiendo a caprichos que no se pueden permitir, hay que educarles para que aprendan a tolerar la frustración de no tenerlo todo y se esfuercen por conseguir lo que desean. 

Es fundamental que sepan tolerar la frustración

Son muchos los factores de las sociedades modernas que impulsan a adultos y niños a un consumismo excesivo, entre otros, el aumento del poder adquisitivo en las familias, el menor número de hijos, las campañas publicitarias más agresivas y muchas veces dirigidas al público infantil, el uso de tarjetas de crédito y pagos aplazados, el escaso tiempo de que disponen los padres para dedicar a sus hijos o las carencias que los primeros sufrieron en su infancia y que les "obliga" a dar a los niños todo aquello que desean.

Pero es responsabilidad de los adultos educar a su hijos como consumidores conscientes y responsables, y no hacer de ellos niños consumistas impulsivos, siempre demandando nuevos regalos y siempre insatisfechos. De esta forma nunca aprenderán a valorar lo que tienen, no se esforzarán por conseguir lo que quieren, no sabrán esperar el momento de hacerlo y siempre se sentirán frustrados ante el hecho de no tener más.

Para educar a los niños en un consumo responsable y evitar sus caprichos consumistas, conviene tener en cuenta los consejos de los expertos:

- Los niños deben aprender a diferenciar la necesidad del capricho. Lo que es necesario se compra, los caprichos sólo en ocasiones especiales, como los cumpleaños.

- Deben ser conscientes de lo que cuesta ganar el dinero y de cómo sus padres trabajan para conseguirlo. Si se les asigna una paga, deben saber que se les exige una serie de tareas domésticas a cambio de recibirla.

- Deben aprender también a ahorrar y a administrar sus ahorros. Para poder adquirir algo que se desea, primero hay que reunir el dinero necesario y no gastarlo antes de tiempo, lo que significa también aprender a esperar para tener o conseguir algo.

- Deben saber lo que valen las cosas, y que los caprichos se adquieren de forma esporádica. En este sentido, los niños pueden ser partícipes de la compra en el supermercado, así sabrán lo que cuesta la comida. De vez en cuando, y por ayudar con la compra, se pueden permitir un capricho, como un refresco o unos dulces.

- Los padres deben facilitar información sobre los productos, para contrarrestar la avalancha de mensajes positivos que lo niños reciben a través de la publicidad y el marketing de las empresas.

- Es fundamental, también, que los niños aprendan a recapacitar sobre aquello que quieren adquirir para no desear las cosas de forma impulsiva sino meditada, y elegir sólo después de buscar información y de comparar productos.

- Además, conviene enseñar a los hijos a tener un pensamiento crítico y a no dejarse llevar por modas, tendencias o anuncios publicitarios.

-Es muy importante, así mismo, que los niños entiendan que los objetos tiene una vida mucho más larga y que no podemos sustituirlos constantemente por otros nuevos. De este modo, también aprenderán a reciclar y reutilizar muchas cosas que parecían destinadas a la basura.

- Por último, y como casi siempre en estos casos, lo mejor es educar con el ejemplo. Si nosotros somos excesivamente consumistas, compramos de forma compulsiva cosas que no necesitamos realmente y tenemos dificultades para llegar a fin de mes, difícilmente podremos inculcar a nuestros hijos formas de consumo responsable.

 

EXPERTO:

Pepa Benavent

Periodista

Licenciada en Periodismo y Publicidad y experta en comunicación corporativa, marketing, organización de eventos y relaciones institucionales.