Emociones

Ayudar a los niños a afrontar y tolerar sus frustraciones

Los padres tenemos que dejar que nuestros hijos se equivoquen

Edad recomendada De 0 a 12 años


Una de las habilidades más importantes que se debe desarrollar a temprana edad es la tolerancia a la frustración, de modo a que el niño pueda afrontar los altibajos de la vida de manera saludable.

Los niños tienen que aprender que no siempre se consiguen los objetivos

Las frustraciones pueden definirse como la "respuesta natural, primaria y afectiva ante la percepción de una barrera” (William Knaus, 2006). Podemos decir entonces que nos frustramos cuando consideramos que nuestros objetivos o metas han sido impedidos o cuando percibimos diferencias entre nuestras expectativas y la realidad. Esto es especialmente común en los niños, pues todavía no tienen desarrolladas las capacidades neurológicas que permiten el control de impulsos y las aptitudes cognitivas que favorecen el pensamiento racional. Por eso lo quieren "todo ya”, y cuando no lo logran, se frustran y se enojan. Los niños "exigen” que todo ocurra de manera sencilla y como fue planeado, y cuando se enfrentan con frustraciones reales reaccionan de manera exacerbada, sin  mecanismos eficaces para manejar los problemas, por sencillos que sean.

En la vida cotidiana, es común enfrentarse con frustraciones diarias y las personas con "alta tolerancia a la frustración” (ATF) son capaces de mantener la funcionalidad en las diferentes actividades que realizan, sin que esos fracasos los paralicen o perjudiquen a largo plazo. No obstante, cuando se posee una baja o nula tolerancia a la frustración es común que se evidencien reacciones somáticas y cognitivas negativas, que interfieren con nuestra capacidad de solucionar problemas y relacionarnos con los demás. Consecuencias comunes de la "baja tolerancia a la frustración” (BTF) son la agresividad, el perfeccionismo, postergar la toma de decisiones, la negatividad, la ansiedad, los problemas de conducta y control de impulsos, entre otros (Knaus, 2006). De ahí, la importancia de desarrollar una "alta tolerancia a la frustración” ya desde pequeños, pues puede actuar como un factor protector en la prevención de trastornos psicológicos y conductuales a futuro.

Como la tolerancia a la frustración es un fenómeno complejo, son múltiples los factores que, a juicio de Knaus, intervienen en su desarrollo, entre ellos:  

  • Temperamento: predisposición innata para afrontar y manejar de mejor o peor manera las adversidades. Algunas personas son biológicamente más vulnerables a la irritabilidad y la ansiedad, lo cual podría interferir en la manera en que se enfrentan y manejan las adversidades.   
  • Condicionamiento social: por la tendencia característica de la sociedad actual, donde el valor propio está medido por el desempeño y la obtención de logros, en lugar de apreciar el esfuerzo y la dignidad humana. En consecuencia, toda pequeña frustración es vista como un "fracaso total”, y por ende, "algo malo y grave” que debe ser evitado.
  • Habilidades lingüísticas para expresión emocional: la pobreza de vocabulario puede limitar la capacidad de expresar de manera asertiva las propias emociones, deseos y descontentos, aumentando las dificultades en las relaciones interpersonales y la capacidad para resolver problemas. Esto es especialmente relevante en ciertos entornos socioculturales que restringen la expresión de emociones, por considerarlo algo inapropiado o como señal de debilidad.
  • Imitación de modelos de referencia: los estilos de crianza inadecuados, donde los padres tienen "baja tolerancia a la frustración”, favorecen el aprendizaje de conductas de afrontamiento poco eficaces, por medio de la imitación en los niños.

REFERENCIAS:

Clark, L. (2003). SOS Ayuda para Padres. Bowling Green: SOS Programs and Parents Press.

Knaus, W.J. (2006). Frustration Tolerance Training for Children. En: Ellis, A., & Bernard, M.E. (editors): Rational Emotive Behavioral Approaches to Childhood Disorders. Theory, Practice and Research. New York: Springer.

Vernon, A. (2002). What Works When with Children and Adolescents. Champaign: Research Press.   

EXPERTO:

María Celeste Airaldi

Psicóloga

Psicóloga, Directora de Sensorium, docente universitaria y de cursos de posgrado.

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