Gestión de las emociones

¿Cómo educar a los hijos inquietos?

Si tu hijo no para quito un momento, te aconsejamos sobre cómo proceder

Edad recomendada De 0 a 12 años

Casi todos los niños son muy activos e inquietos. Sin embargo, algunos destacan especialmente por pasarse todo el día de un lado para otro y no parar quietos ni dormidos, lo que puede resultar agotador para sus padres. ¿Qué hacer con estos niños?

Los niños pequeños tienen una energía desbordante

Los niños pequeños son, por regla general, muy intensos. No saben controlar sus emociones y todo es muy importante para ellos. Asimismo, están explorando y descubriendo el mundo por lo que suelen ser muy activos e inquietos. No obstante, algunos son aún más inquietos que otros, quieren ser los primeros en todo, se equivocan al hablar por las prisas, tienden a estar mucho tiempo castigados, se meten continuamente en peleas y sufren accidentes con facilidad a causa de su impulsividad.

Todos estos rasgos característicos hacen que, a veces, sea difícil educarlos y tratar con ellos. Para todos los papás de niños inquietos, unos cuantos consejos sencillos.

  • Los niños la mayoría de las veces no entienden qué es lo que hacen mal. Explícale qué es lo que te molesta de su comportamiento y qué no debe hacer con palabras sencillas y concretas. No le digas que es muy inquieto ya que eso no significa nada para él, dile, por ejemplo: “Cuando estés viendo la tele tienes que estar sentado en el sofá sin moverte, no saltando por todas partes”.
  • No le digas a todas horas que es muy movido e inquieto. Las etiquetas “obligan” a los niños a comportarse de la forma que se les califica, sin dejarles cambiar ni desarrollar otros rasgos de personalidad.
  • Estos niños suelen tener energía extra, por lo que es buena idea que practiquen algún deporte que les ayude a quemarla o que salgan a correr y jugar al parque. No le tengas todo el día encerrado en casa.
  • Hay muchas actividades que ayudan a calmarse a los niños, como las manualidades, escuchar música, leer un libro… Prueba con ellas.
  • Anímale con mensajes positivos y pequeñas recompensas cuando aguante toda la tarde tranquilo.

Las técnicas de respiración y relajación son muy positivas para niños con este temperamento, puedes enseñarle la técnica del Om o el Juego del silencio de Montessori (que consiste en sentarse en el suelo y quedarse quieto y en silencio, con los ojos cerrados, como una flor, y aguantar en silencio lo más posible).

EXPERTO:

Irene García Pérez

Periodista

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.